Este post comenzó hace meses cuando un visitante me recomendó la película "Un toque de canela".
Canela, que permite hablar mirando a los ojos...
Una de las formas de meterse en la piel del otro, de sentir sus sentimientos, de percibir con sus sentidos, y de saber realmente que piensa o siente y por qué, no es precisamente la conversación; para estar con y en el otro hay que navegar en sus ojos, mirar como el mira, tocar su espíritu.
Un poco de canela en la comida nos ayudará a entender y a ser entendidos. Nos ayudará a actuar con total conocimiento y a acertar siempre ya que conoceremos que es lo que hay y que podremos conseguir.
La canela también es expresiva, aunque no estoy segura de si nos hace más expresivos o más perceptivos, pero si puedo deciros que todo es más fácil de entender y digerir y que vamos a ahorrarnos muchos malos entendidos, horas de explicaciones y años de incomprensión. Quizá no logremos tener lo que queremos pero seremos conscientes desde el primer momento.
Miremos a los ojos a la persona que está a nuestro lado, adoptemos su mirada, sus gestos, su respiración, su postura, conectemos con él y pidamos con el corazón que nos cuente que le pasa. Todo su cuerpo comenzará a hablarnos claramente, escucharemos sus palabras en nuestro interior y lo que es más importante, escucharemos sus sentimientos, sabremos que le preocupa, que le a pena o que le hace feliz, escucharemos todo aquello que nos grita constantemente sin que nosotros le prestemos atención.
Las cosas que oímos se nos olvidan con facilidad (por un oído me entra y por otro me sale) pero las cosas que sentimos las retenemos irremediablemente.

Canela, tan nombrada y tan poco conocida, tan adaptada a la vida contemporánea y a sus necesidades, despliega tu manto de serenidad y abre nuestros sentidos. Canela, hoy te llamo para que expreses por mi lo que mi garganta no puede, que hagas entender lo que yo no se explicar, que con tu verdad apacigües mi pecho.
Os invito a todos a poner un poquito de canela en vuestros platos y a sentir.